miércoles, 3 de noviembre de 2010

Entrevistas


He tenido la oportunidad de asistir a una charla informativa seguida de debate sobre las ultimas voluntades, documento en el que cada uno define que quiere y sobre todo que no quiere en los últimos momentos de la vida. A mí personalmente me resulta difícil el hacerlo, pero seguro que es cuestión de simplificar al máximo. No quiero soledad, no quiero dolor, quiero que me permitan despedirme o decir lo que no he dicho nunca, quiero que me ayuden a vivir mi espiritualidad a mi manera, no quiero que me utilicen como conejillo y no quiero que me salven de lo insalvable. Pero también es cierto que quiero vivir lo máximo posible. Yo creía que estas reflexiones eran muy mías pero hoy he visto que hay muchas personas preocupadas con este tema y sobre todo con la necesidad de que respeten tus creencias y deseos en ese momento. Parece que al llegar el final de la vida bien por edad o por enfermedad todo el mundo tiene derecho a hablar por tí. Con esto solo se pretende que se siga escuchando tu voz, pero hay que decirlo antes.
Una vez terminada esta conferencia, he pasado a una parte menos lúdica, dedicando buena parte de la tarde noche a revisar los métodos de entrevista para selección de personal. No he podido menos que reírme un rato con algunas de las respuestas a modo de humor que hay en una de ellas, lastima que no tengo el link ya que nos divertiríamos un rato. Es como aquello de las respuestas en examenes que circulaba por la red. Poniéndonos serios, la verdad es difícil, buscas a la mejor persona para desempeñar un puesto, que tenga habilidades o capacidad para adquirirlas pero sobre todo que tenga una actitud en el trabajo que posibilite conseguir los objetivos de la empresa y no suponga un riesgo para la misma. Pero ah! además te encuentras frente a personas que necesitan trabajar y debes elegir unos sobre otros. Si te equivocas en la elección dañas a la empresa y dañas a los no seleccionados que eran mejores. A veces ya me ha ocurrido que alguien ha sabido transmitir lo que se esperaba hasta el día de la firma del contrato, a partir de ahí todo han sido problemas. En fin utilizaremos las armas que existen para detectar estas personas falsificadoras de personalidad pero siempre que me enfrento a un nuevo proceso de selección siento inquietud por la propia responsabilidad sobre la decisión y sobre la vida de los demás. Yo misma me deseo suerte y suerte a todos. Que gane el mejor.

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